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Economía post pandemia: ¿Qué pasará con las finanzas del país?

Aunque apenas nos estamos acercando al pico de los contagios, y pensar en el final de la pandemia es muy adelantado, los economistas ya están preparando sus proyecciones. Desafortunadamente, el panorama para los próximos años no es nada prometedor.

Los efectos que han generado la pandemia y las medidas de aislamiento, obligan al Gobierno Nacional a replantearse sus prioridades en el plano económico. 

Así, las esperanzas depositadas en la economía naranja y la flexibilización tributaria (las banderas económicas del gobierno de Duque) tuvieron que guardarse en el cajón de las promesas sin cumplir.

En su lugar, un ajuste tributario y una vuelta a los anticuados sectores económicos de siempre serán la receta más obvia para obtener nuevos recursos. Porque lo cierto es que el hueco fiscal se hace cada vez más grande, y lo tendremos que tapar durante los próximos años.

El cinturón tributario

Distintos voceros de Fedesarrollo y la ANIF advertían que las exenciones contempladas en la última reforma tributaria le pasarían la factura al país en el 2022. Por su parte, el Gobierno Nacional anunciaba que dichas facilidades darían lugar a un nuevo impulso económico.

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Lo esperado es que, entre mayor flexibilidad, mayor inversión y mayor expansión productiva. Sin embargo, los efectos de la pandemia obligaron al Gobierno a reorganizar sus fichas. Esto obligado por el posible déficit de 22 de billones de pesos al que se enfrentará el país en 2022.

El coronavirus ha demandado un mayor gasto y la cuenta, tarde o temprano, la tendremos que pagar entre todos.

Por eso, a finales de junio de este año los responsables de la cartera de Hacienda afirmaron que una reforma tributaria será necesaria para ajustar las cuentas. Esta podría incluir la imposición de nuevos impuestos y la derogación de algunas exenciones.

Un final oscuro para la economía naranja

Otro de los estandartes de la campaña presidencial fue impulsar la “economía naranja”: apoyar a los sectores culturales y creativos, entendidos como fuentes de prosperidad nacional. Aquí también se encontraba el sector del turismo, al que se llamó el nuevo “petróleo” del país.

Sin embargo, la pandemia arrancó los pequeños pinos que el Gobierno había sembrado al respecto. En su lugar, se volvió a los sectores de manufactura y construcción (los primeros en ser reactivados) para darle un nuevo impulso a la economía nacional.

El presidente de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, estima que las inversiones en obras públicas de infraestructura son estrategias que han funcionado en el pasado. Algo que no se puede decir de la cultura y la creatividad, pues son sectores que no han gozado de prioridad.

En todo caso, las estrategias que provengan de los sectores públicos tendrán que privilegiar la generación y protección del empleo. Y aunque el Gobierno ha hecho lo propio para asegurar la estabilidad laboral del país, expertos señalan que las medidas son tardías e insuficientes. –