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Cobro tributario es válido para cualquier declaración electrónica

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La presentación de declaraciones tributarias a través de medios electrónicos se constituye como título ejecutivo que puede ser cobrado por la DIAN, según Sentencia del Consejo de Estado, donde falla que cualquier presentación de declaración electrónica del impuesto sobre las ventas y del impuesto al patrimonio será reconocida por la DIAN como oportunidad de cobro, en caso de presentarse ante la Unidad Administrativa, en cualquiera de los medios dispuestos para tal fin.

También se establece que la DIAN puede proferir mandamiento de pago con base en copias impresas de las declaraciones que se presenten por medio electrónico. Estos documentos tendrán fuerza ejecutiva, teniendo en cuenta que serán tenidos en cuenta como copias compulsadas de originales, según sean trasmitidos por el declarante en su reporte electrónico.

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La sentencia de la Corte señala el artículo 68 del Código Contencioso Administrativo. Este dicta que las obligaciones tributarias a favor del estado prestan mérito ejecutivo cuando consta una obligación clara y expresa, y actualmente exigible, sin importar el medio o estado en que sean presentadas las obligaciones.

Esto aplica para todo acto administrativo que se imponga a favor de la Nación, que generará la obligación de pagar una suma líquida de dinero en los casos previstos por la ley, por las sentencias u otras decisiones jurídicas que se impongan a favor del tesoro nacional. Así pues, se aplica esta normativa para las liquidaciones tributarias obligatorias de privados, y para cualquier documento que provenga del deudor en el que se reporten obligaciones a su cargo.

Aún más, el Artículo 579-2 del Estatuto Tributario, reglamentado por el Decreto 1791 de 2007 establece que las declaraciones electrónicas deberán presentarse a través de servicios informáticos prestados por la DIAN, y que estas remplazarán los documentos físicos en papel, para todos los efectos fiscales y jurídicos a que haya lugar.

Jurídicamente, esto quiere decir que las declaraciones presentadas física y electrónicamente se constituyen como documentos con la misma validez jurídica y probatoria. De hecho, la Ley 527 de 1999 sostiene que la información electrónica se define bajo el término de mensaje de datos como una información generada y comunicada por medios electrónicos, ópticos o similares, como pueden ser, el intercambio electrónico de datos (EDI), internet, correo electrónico, entre otros.

Sobre estos mensajes de datos, queda expreso que no se pueden negar los efectos jurídicos, de validez o fuerza obligatoria de la información reportada a la DIAN, por la única razón de tener soporte electrónico. Por consiguiente, deberán valorarse por la Unidad Administrativa como documentos físicos para efectos de cobro, en cualquiera de los casos.

Por lo anterior, cualquier reclamo sobre cobro persuasivo o coactivo a partir de documento electrónico deberá iniciarse solamente cuando se expongan las pruebas suficientes que pongan en duda la confiabilidad en la forma en la que se haya reportado la información, la manera en que se haya conservado su integralidad,  y la forma en que se identifique el iniciador. Solo así se podrá demostrar bajo carácter probatorio que el documento electrónico no presta mérito ejecutivo o que es inválido porque no existe.

En la presentación de formatos físicos es claro que la prueba de existencia no representa ningún inconveniente, en la medida en que se aporta al proceso de cobro un documento material. Sin embargo, las empresas deben prestar atención a la presentación de formatos electrónicos a sus procesos de cobro, porque no existe la posibilidad de aportar el título original por la inmaterialidad del documento, aún más cuando la circunstancia inmaterial de este no le resta efectos jurídicos, validez o fuerza obligatoria.

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Por lo tanto, la Sala del Consejo de Estado concluye que las declaraciones tributarias presentadas por contribuyentes o responsables, bien sea en medio físico o a través de servicios electrónicos tendrán la misma validez como documento. Cualquier impresión o copia compulsada de estos, en tanto no se pruebe lo contrario, se considerarán auténticas y serán prueba de representación material de declaraciones tributarias electrónicas transmitidas a través del sistema informático de la DIAN.

Ahora, si bien es cierto que cualquier proceso de ejecución tributaria debe contar con el original del título ejecutivo, es importante tener en cuenta que las liquidaciones privadas electrónicas contarán como originales una vez estén almacenadas en la base de datos de la DIAN, a través de los sistemas autorizados para el envío de información tributaria.

Es importante que las empresas tengan cuidado al momento de aportar declaraciones electrónicas, ya que si hay algún error en su presentación, este no podrá modificarse con ningún documento presentado posteriormente como original, dado el carácter inmaterial e intangible de las declaraciones presentadas electrónicamente. Solo podrá revocarse cualquier documento electrónico, sobre el cual se pruebe inexistencia o adulteración del mensaje de datos.

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TAGS: DIAN, Medios Electrónicos, Cobro, Impuestos, Empresas

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